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miércoles, 27 de marzo de 2013

El Olivo de Vigo: su historia



La ciudad de Vigo fue conocida algún tiempo con el sobrenombre de “Ciudad de la oliva”, y actualmente “Ciudad olívica” debido a que en el atrio de la iglesia de la Colegiata de Santa María existía desde muy antiguo un gran olivo. Este olivo fue plantado por los Caballeros monjes Templarios, cuando éstos regían la feligresía.

El viejo árbol, símbolo de la Paz, tantas veces desgajado para conmemorar -con sus ramas- la entrada del Salvador en Jerusalén, desapareció al construirse la actual iglesia.

Olivo de Vigo en Paseo de Alfonso XII
  Al ser derribado el olivo, D. Manuel Ángel Pereyra -administrador de la Aduana e hijo político del no menos famoso, Alcalde D. Cayetano Parada y Pérez de Limia- recogió una de sus ramas y la plantó en el huerto de su casa, delante de la Puerta del Sol. Allí arraigó y creció hasta que el desarrollo de la ciudad lo hizo desaparecer, no sin antes ser plantado de nuevo en el Paseo de Alfonso XII -donde puede verse en la actualidad-, por sus descendientes, para que no se perdiese la vigorosa estirpe de aquel simbólico árbol de la tradición viguesa.


En su nuevo emplazamiento, el olivo fue protegido con una verja de hierro; donde fue colocada una placa de bronce acreditando la promesa que ante él, hicieron los vigueses de “amor, lealtad y abnegación por la ciudad”, en agosto de 1932.

El olivo forma parte del emblema heráldico de la ciudad.

martes, 29 de enero de 2013

El repartidor de prensa de la calle del Principe

Muchos turistas y no pocos jovenes vigueses se preguntan quien era o el motivo por el cual una estatua hace malabarismos con un períodico en plena calle del Principe. La respuesta no podia ser más entrañable, representa la figura de un popular vendedor de períodicos vigués que durante años ejerción su oficio a pie de calle y sin pretenderlo se convirtió en todo un referente de esta arteria comercial de Vigo.  Manuel Castro voceaba durante todo el día el Faro de Vigo, El Pueblo, el deportivo Meta y en un alarde de lo que hoy llamaríamos marketing, se las arreglaba para hacer que su presencia no pasase desaperciba al caminar mantendiendo en vertical un ejemplar del día sobre su dedo indice. 

Hoy en día este precioso menumento realizado por Jandro recuerda a este ilustre vigués ya desaparecido.

manuel de castro en los años 70
estatua de manuel castro en la calle del principe

martes, 4 de septiembre de 2012

MONTE ALBA: miradores de vigo

Posiblemente uno de los mejores miradores de la ciudad y un balcón privilegiado a la Ría y sus alrededores. Se encuentra localizado en lo alto de una de las montañas más altas que rodea la ciudad, en la parroquia de Valladares. Si queremos acceder desde Vigo la ruta más utilizada es la carretera que asciende por esta parroquia con dirección Vincios y justo al llegar al punto más alto girar a la derecha en el semáforo en donde está el cartel que ya indica Monte Alba. Después de alrededor de 3 km de subida llegaremos a nuestro destino.


miércoles, 29 de agosto de 2012

FORTALEZA DEL CASTRO: mirador de Vigo

El Castillo del Castro se construyó a mediados del siglo XVII en la cumbre del Monte del Castro, donde tiempo astrás estuvo ubicado un antiguo castro y, en la Edad Media, el castillo do Penço de la Mitra Compostelana. Las obras de construcción del Castillo se realizaron a la vez que las de las murallas y fuerte de San Sebastián. Fueron realizadas con el objetivo de defender este importante enclave costero del ataque de piratas y, sobre todo, de los portugueses con los que, tras el estallido de la guerra de independencia de Portugal, España estaba en plena guerra.

Según el padre Gándara en su libro "Armas y triunfos de Galicia" las obras del recinto amurallado comenzaron en 1656 con el diseño del entonces capitán general de Galicia Don Vicente Gonzaga. El costo de las defensas se reparte entre la ciudad y el estado español. Los ingenieros militares Carlos y Fernando de Grunemberg estuvieron en 1665 trabajando en las fortificaciones de Vigo, especialmente en la del Castro y fueron los que propusieron un proyecto de enlace entre los castillos del Castro y San Sebastián. Pero fue el capitán Juan de Villarroel y Prado quien proyectó y dirigió las fortificaciones de Vigo desde su comienzo.



En 1665 estaba construido el primer recinto del Castillo del Castro, y en 1667 el segundo cinturóna modo de falsa braga.

En 1670 en las obras del Castillo del Castro, la primera muralla y la segunda (que era de tierra) estaban completamente terminadas, como se puede apreciar en un plano de la época del del conde de Haumanes (para un proyecto que hizo para la unión del Castillo del Castro con el de San Sebastián en ese mismo año).

En 1704 se le añade un tercer recinto, dos años después de que la armada franco-española sufriera un ataque de la armada anglo-holandesa en Rande.
En un plano del Archivo Histórico Nacional (titulado "Planta del Castillo de Vigo que se llama el Castro, como ha de estar, en estado acabado") de 1705 de Eugenio Antonio Doffus Velez D´avila se puede apreciar el castillo completamente acabado. Se compone de tres recintos y un camino cubierto que conduce al reducto de San Felipe (una construcción pentagonal rodeada de una empalizada situada donde ahora hay un parque infantil en la entrada al Castro por su lado Este). 


En 1719 el castillo resistió durante siete días un bombardeo de 34 morteros del ataque inglés, que había desembarcado 5000 hombres en la playa de Samil. Los ingleses consiguieron la rendición negociada de la guarnición y ocuparon y saquearon el castillo llevándose todo el material de guerra.

El castillo fue reparado, ya que la fortificación había quedado seriamente dañada. Aun así, y aunque en 1724 se le construyó un cuartel de infantería para 250 soldados, las fortificaciones habían quedado anticuadas para los tiempos que corrían. A pesar de ello se continuó usando hasta el 28 de marzo de 1964, día en el que fue cedido al Ayuntamiento.

Hoy en día se mantiene rodeado de bellos jardines siendo uno de los miradores de la ciudad mas visitado por vigueses y turistas. 

 

lunes, 20 de agosto de 2012

ISLA DE SAN SIMON

A la ensenada le da nombre esta isla, cargada de historia y con unas peculiaridades muy características. Sobresale la lengua de arena que desde la playa parece unirse con la isla, pero que no llega a hacerlo.

Esta isla estuvo ocupada por los templarios en los siglos XII y XIII hasta que la excomunión y disolución de esta orden deja la isla en manos de la Corona de Aragón que la dona el Obispado de Tuy en el año 1370 en agradecimiento a su fidelidad. En estos últimos siglos de la Edad Media se realizan numerosas romerías en la isla, y en este contexto se enmarca la conocida canción del trovador Mendinho ambientada en la isla de San Simón. A día de hoy hay un busto de este autor en la isla, así como, de los otros dos grandes trovadores medievales de la ría: Johán de Cangas y Martín Códax.

 
La edad moderna en la isla de San Simón comienza con una batalla en el contexto de las revueltas irmandiñas, que se salda con la herida de gravedad de don Fernando Andrade representante de Soutomaior. En los años posteriores se combinará la ocupación religiosa de la isla con períodos de abandono y asaltos y saqueos a la isla por parte de los piratas británicos comandados por Sir Francis Drake.
En 1702 llega un episodio histórico, la conocida como batalla de Rande, que enfrentó a las tropas anglo-holandesas con una coalición franco-española, en la que resultaron vencedoras las primeras. Después de la batalla saquearon toda la costa e incendiaron el monasterio de San Simón, que tras una reconstrucción volvió a ser destruido y finalmente abandonado en el año 1719, tras otro ataque inglés.

Después de casi un siglo de abandono, y debido a las epidemias de cólera, se decide instalar en San Simón lo que sería conocido como Lazareto de San Simón, por el que tenían que pasar los navegantes procedentes de otros países europeos. La rehabilitación de la isla corrió a cargo del comerciante riojano Velázquez Moreno. El lazareto se inauguró en 1841. Estas obras configuraron la imagen actual de las islas, ya que de estas fechas son los edificios el puente que une San Simón y San Antón y la muralla exterior. El lazareto resultó fundamental en la evolución de la ría de Vigo, ya que los barcos tenían que llegar a él, lo que propició la expansión del puerto y la ciudad de Vigo.



El lazareto se clausura en 1927 y con la llegada de la Guerra Civil se convierte en cárcel. En ella fueron recluidos numerosos presos del bando republicano, fundamentalmente de las zonas próximas, aunque también llegaron del País Vasco y otras partes de España. La cárcel estuvo operativa entre 1939 y 1944, y aún hoy en Redondela quedan testigos que estuvieron recluidos en los penales de la isla.

A partir de 1948 se convierte en residencia de verano para los miembros de la Guardia de Franco, pero en 1950 un accidente marítimo acabó con la muerte por ahogamiento de cuarenta y tres miembros de la Guardia de Franco, tras hundirse su embarcación “Monchita” . Esto precipitó el cierre de la isla, que tan solo volvería a ser utilizada entre 1955 y 1963 como hogar Méndez Núñez para la Formación de Huérfanos de Marineros.

Actualmente, y después de una profunda remodelación las islas están abiertas al público, si bien hay que pedir autorización para poder visitarlas. Después de una profunda rehabilitación el complejo parece estar destinado a convertirse en un centro de recuperación de la Memoria Histórica, con varios edificios restaurados, centro de documentación y biblioteca.



miércoles, 8 de agosto de 2012

Museo de Vigo 3: MUSEO DEL MAR

Un lugar donde comprender la enorme vinculación histórica de los gallegos con el mar a través de su aprovechamiento y conocimiento.

Museo del Mar
Haciendo el recorrido por sus salas el visitante conocerá la actividad pesquera en todos sus ámbitos, así como su desarrollo en el discurrir de la historia: la pesca, el marisqueo y la acuicultura, los métodos de conservación, desde los antiguos sistemas de salazón a los modernos de congelación, los avances técnicos en las embarcaciones o la biología marina. Se completará el recorrido con una visita al acuario del Museo, donde se pueden observar los principales ecosistemas que se encuentran entre el propio muelle del Museo y la costa acantilada de las Islas Cíes. 

El Museo do Mar de Galicia está emplazado en la vieja fábrica de conservas Alcabre-Molino de Viento (1887). Reutilizada como matadero municipal, en 1992 la Xunta de Galicia encargó el anteproyecto del museo al arquitecto italiano Aldo Rossi y al gallego César Portela. Tras la muerte de Aldo Rossi, César Portela proyecta un complejo integrado por la antigua fábrica, un nuevo cuerpo de naves, la taberna, el acuario y el faro. 

Museo del Mar
 

lunes, 30 de julio de 2012

Museos de Vigo 1: MARCO


El MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo, está situado en plena zona comercial de la ciudad, en la céntrica y peatonal calle del Príncipe, y ocupa el espacio de lo que fue la antigua sede de la cárcel y juzgados de Vigo (1880), un lugar muy ligado a la memoria colectiva y que constituye uno de los principales atractivos del centro.

La idea primigenia de crear un museo de arte contemporáneo en Vigo se planteó en 1994, siendo alcalde D. Carlos González Príncipe. Desde entonces hasta el 22 de octubre de 2002, fecha de constitución de la Fundación  MARCO, pasaron varios años de trabajos a favor del museo, durante los que se realizó y ejecutó el proyecto de rehabilitación y reconstrucción del antiguo edifico de los juzgados y cárcel de Vigo (1880).

La elaboración del proyecto, una reforma cofinanciada entre el Ayuntamiento de Vigo y la Unión Europea (FEDER), por medio del Programa INTERREG II ESPAÑA-PORTUGAL, fue adjudicada al equipo vigués de arquitectos formado por Manuel Portolés Sanjuán, Francisco Javier García-Quijada Romero y Salvador Fraga Rivas, el 24 de marzo de 1995.

Se prestó especial atención a la integración del edificio en el contexto urbano, dotándolo de un paseo peatonal, con escalinata, que lo comunica con las calles posteriores y con su entorno.

La antigua prisión
El proyecto propuesto por los arquitectos Manuel Portolés Sanjuán, Francisco Javier García-Quijada Romero y Salvador Fraga Rivas respetó en todo momento la tipología original del antiguo edificio, que se correspondía con el concepto de "panóptico" desarrollado por el filósofo británico Jeremy Bentham (1748-1832). De este modo, se mantuvo su esquema radial, restituyendo el panóptico central en su trazado cilíndrico y desplazando la entrada a las salas de exposición desde la fachada del edificio a su centro. Desde éste se percibe la estructura del inmueble, constituido por tres galerías y cuatro patios que parten del núcleo central, todos ellos rodeados por salas perimetrales.





LOCALIZACIÓN Y CONTACTO

http://www.marcovigo.com

C/ Príncipe 54 | 36202 Vigo

t. +34 986 113 900
f. +34 986 113 901
info@marcovigo.com